EFECTO ANTIESTRESANTE DE LA PIRÁMIDE

El Efecto Piramidal no es meramente antiestresante. Es un efecto derivado de otros más importantes y la pirámide lo produce por causas físicas, sin los efectos nocivos de los tranquilizantes químicos ni los relajantes musculares. El estrés es un estado de desarmonía causada por el desorden psicológico y orgánico crónico, derivado a su vez de una actividad excesiva del sistema nervioso. También existe cierto estrés a nivel celular y en general la mayoría de las disfunciones (orgánicas o nerviosas) provienen de algún tipo de estrés, a la vez que lo causan; a diferencia de una minoría de disfunciones causadas por traumas, radiaciones intensas, etc.. Incluso algunas radiaciones, al ser de escasa magnitud pero constantes, producen estrés celular y nervioso. Eso es más común cada día, merced a la tremenda contaminación electromagnética y de microondas que causa la telefonía móvil, los hornos y muchos aparatos modernos.
La diferencia entre el estrés y cualquier otra causa de desarmonía, es que el estrés es acumulativo, crónico, se produce lentamente. Las pirámides son efectivas sobre cualquier clase de estrés, sobre todo el orgánico, demorando un poco más (días) en verificarse el efecto psicológico, ya que éste depende de la actitud mental de cada persona.
Algunas personas manifiestan más en lo psíquico, otras -de psicología más resistente y racional- demoran más en mostrar los síntomas y lo manifiestan con problemas físicos. La pirámide actúa como curativo y preventivo en cualquier caso.
Si bien la pirámide no puede modificar el ritmo de vida que cada uno se haya impuesto, el efecto antiestresante a nivel nervioso y celular, cuya causa es la reestructuración molecular, el barrido de radicales libres, etc., así como la mejor calidad del sueño dentro de la pirámide, podemos decir que una amplia mayoría de síntomas de estrés empiezan a desaparecer desde la primera noche al dormir en ella. En buena medida se combate también el estrés celular y orgánico causado por la intoxicación progresiva de la mala alimentación. No obstante, no podemos pretender que durmiendo en una pirámide quedemos totalmente inmunizados contra la continua exposición a radiaciones, venenos y desórdenes de vida, pero la diferencia es muy notable.
Los deportistas y la gente cuyo trabajo les lleva a altos niveles de estrés general (aparte de los enfermos de diversas dolencias), son los que mejor y más rápidamente aprecian la diferencia entre dormir en una pirámide y una cama cualquiera. Incluso se pueden comparar similitudes al dormir en la pirámide, con una cámara hiperbárica. Ambas cosas son, además, complementarias. De hecho las pequeñas pirámides de Egipto como Hetespheres, Meritetis y Henutsen (que se encuentran en Gizhé, al costado de la Gran Pirámide), tienen sus subterráneos que funcionaban como cámaras hiperbáricas por columna de agua (aparte de funcionar como parrilla de descarga o ralentización iónica)

Los Egipcios de la IV dinastía (ni posteriores o poco anteriores) no construyeron las pirámides -al menos las más importantes-, pero supieron mantener y conservar, arreglar y utilizar la mayor parte de ellas durante algunos milenios. Las Escuelas de Misterios en realidad se dedicaron en su mayor parte -temporal y geográficamente- a conservar conocimientos heredados de sus "dioses", es decir de la civilización que las construyó y que en varias ocasiones volvieron para enseñar y civilizar a sus herederos.
El poder de las pirámides se conocía entonces, pero no enseñaron estos "dioses" todo el cúmulo de conocimientos que implica el desarrollo de la piramidología, porque no era posible enseñar a un pueblo primitivo todo el haber científico, como no sería posible hacerlo hoy con muchas de las tribus aborígenes de nuestro tiempo. No obstante, los egipcios usaron el poder terapeutico de las pirámides y en las tres mencionadas (G1a, G1b y G1c), se combinaba la terapia de antipirámide con su cámara hiperbárica. En las cámaras subterráneas de estas pirámides menores se conseguía entre tres y cuatro atmósferas y la permanencia en ellas prolongaba consideramente la vida. Además de la longevidad, la salud mantenida hacía una excelente calidad de vida de los usuarios. En esa época, sólo podían disfrutar de esos beneficios los faraónes y su corte, pero hoy están estas pirámides para dormir al alcance de la mayoría en los países civilizados.

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La pirámide es el mejor remedio para la gripe, tanto como curativo porque fortalece el sistema inmunitario sin intoxicación medicamentosa, así como por su potente efecto bacteriostático. Las pirámides tienen efecto físico, de modo que no existen los riesgos de los antibióticos. En vez de dañar al sistema inmunitario, lo refuerza sin efectos colaterales. Las pirámides funcionan y no son un mito. El efecto piramidal es una interacción con el campo magnético terrestre. Nimporta si es la gripe aviar, la gripe porcina, la H1N1, cualquiera sea el virus. La pirámide no permite la reproducción de bacterias infecciosas porque inhibe la putrefacción. Sin bacterias infecciosas, los virus no pueden alimentarse porque no hay lisado y dispersión génica.