Las "parrillas de descarga" de las pirámides o CES, (Control Effect System) son un sistema que permite ralentizar algunos efectos de la pirámide sin que ésta pierda efectos generales. Sólo convierte la expulsión de radicales libres, que se produce en unos segundos, en algo más suave, que ocurrirá finalmente en cualquier material o cuerpo expuesto en la pirámide.

Cuando mandé a fabricar una pirámide para tratarme el reuma deformante (en 1984), no sabía ni remotamente lo que sabemos ahora, a pesar que llevaba medio millar de experimentos hasta aquel año. Para asegurar efectos (que hoy logramos con el modelo hércules de no más de 150 Kg, diseñé una pirámide que pesaba más de 1350 Kg, con sólo tres metros de base, resultando "espantosamente" potente. Cada vez que entraba, sobrevenía una descompostura general como si hubiese ingerido veneno... Pero no me mataba. Un par de horas después desaparecían los síntomas y todo parecía estar bien, hasta que salía al día siguiente y pasaba algunas horas fuera de la pirámide, para volver a lo mismo al regresar y entrar en la pirámide. Pero me parecía más honroso morir por las causas desconocidas que por una bala en el paladar, puesto que no estaba dispuesto a quedar en silla de ruedas por lo poco que me quedara de vida. Así que aguanté. Y al cabo de unas semanas no sólo seguía vivo, sino que además de desaparecer las descomposturas, empezaba a tener movilidad en los dedos y las rodillas, que era lo más afectado.

Los experimentos siguieron, a los tres meses hice un largo viaje que me proporcionó el contacto con dos físicos disidentes del sistema y unas semanas más tarde inauguramos el primer laboratorio independiente de física cuántica del mundo, sin mangoneos de becas, sin fondos públicos, sin apoyo de ninguna clase, salvo el de un alto militar de la FAB (La Fuerza Aérea de Brasil), mi padre y mi trabajo. Esa falta de apoyo nos permitió también hacer todo con absoluta libertad, sin condicionamientos académicos y sin tener que rendir cuentas a nadie, derivando en la mejor investigación sobre el Efecto Piramidal jamás realizada hasta la actualidad por un equipo independiente. Uno de los problemas sin resolver era aquellas descomposturas que mis compañeros también sufrieron hasta que fueron aconstumbrándose (también dormían en las pirámides). Y había que resolverlo para saber si es que había un daño a largo plazo o sólo una necesidad de acostumbrar el cuerpo... Tenía idea de hacerme una casa piramidal pero con esos efectos, aunque me me acostumbrara, no podría recibir visitas sin que tengan que pasar rápidamente al servicio y aguantarse una descompostura terrible que finalmente nadie querría repetir, a menos que tuviera un reuma avanzado... Un médico de Manaus fue quien, conociendo todo nuestro trabajo, dió en la tecla. Me llamó un día pidiéndome que le visitara para explicármelo todo y conversar de mil temas, así que al día siguiente estaba en el avión rumbo a Manaus, preguntándome si valdría la pena.

Pues sí que valió el viaje. El médico me explicó con unos dibujos que tenía resuelto el problema: Se trata de que los radicales libres o otras partículas son expulsadas rápidamente de todo el cuerpo, cuando la pirámide tiene más de cinco metros y una densidad considerable. Aunque aquella primera tenía sólo 3 metros, la densidad era enorme, con tanto material. Entonces me explicó durante un par de horas el factor que provoca las descomposturas: Algo muy benigno, por cierto, nada peligroso, pero muy desagradable. El cerebro está condicionado para responder a los cambios químicos drásticos de algunos órganos y en especial las diferencias que detectan las terminales nerviosas entre las paredes del estómago y su mucosa. En síntesis, el cerebro reacciona como si se hubiera perforado la pared, o si se hubiera tomado algún veneno. Se suda en frío, es lógico orinarse, defecar y hasta saltan las lágrimas y los mocos, en un intento por expulsar cualquier cosa que se hubiera ingerido.
Resuelta la causa, era cuestión de hallar la solución para evitarlo. Un ingeniero, director técnico de una afamada marca de electrónica nos realizó el estudio del problema y halló la solución, desarrollando un sistema que permite, sin detener el proceso, ralentizar el flujo de radicales libres y otras partículas. Diseñó un dispositivo que funcionó muy bien en las pirámides más potentes y luego pudimos mejorarlo, aplicándolo a las dos casas piramidales que construimos en Brasil. Todo el mundo satisfecho y sin descomposturas.
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